Decálogo del optimista
. Saber con seguridad la circunstancia que se quiere cambiar ó mejorar, así como también los motivos por los cuales se desea hacerlo. Si no tenemos un objetivo fijo como meta se nos podría complicar el realizar lo que nos proponemos, sobre todo en los momentos de duda.
. Recordar tan sólo un instante en el que pudimos apreciar la vida y en el que sentíamos nuestros sueños en su totalidad alcanzables. Con firmeza, preguntarse: ¿Si al menos una vez el destino ya me sonrió, por qué no puede suceder ahora?
. Es sabido que los problemas son una parte diaria de la vida y a veces son inevitables, pero siempre podemos elegir como reaccionar ante ellos. Enfrenta las adversidades con alegría. No huyas. No hay que olvidar que somos responsables de lo que somos y lo que sentimos.
. Inspirarse en personas que comenzaron su viaje como nosotros: con una simple idea, una gran ilusión de que podían lograr lo que quisieran, y no sólo lo hicieron sino que mantuvieron la puerta abierta para que nosotros lo intentáramos y no nos diéramos por vencidos. Debemos de tomar su ejemplo y apoyarnos en su historia cuando a nuestro alrededor no hallemos respuesta alguna a nuestras inseguridades, ya que sus fundamentos fueron la confianza y el optimismo.
. Vivir cada momento a la vez, pensando que es único e inigualable. Si no se sabe lo que pasará después, uno se atreve a jugarse el todo por el todo en cada paso y tiene la voluntad para seguir adelante. No sacrifiques tu presente por tu futuro.
. Tener fe ciega no en nuestra capacidad para el triunfo sino en la pasión con la que lo añoramos. Si creemos en nosotros mismos, no habrá nada que esté fuera de nuestras posibilidades.
. Ten presente que hoy es un buen día para empezar un nuevo capítulo en tu historia. No esperes más tiempo, levántate y anda. El momento apropiado para actuar es cualquier momento que uno aún tiene la suerte de tener.
. A veces no todo sale como nosotros quisiéramos. Sepamos que cada circunstancia adversa en nuestro camino tiene su sentido, aunque no lo podamos ver en el momento. No dejemos que la desdicha se convierta en un hábito, especialmente si nos preocupamos por sucesos que no podemos solucionar aunque lo deseemos de corazón. Entonces, tengamos la serenidad para enfrentar los malos ratos que se nos presenten, ya que todo en la vida tiene su explicación correspondiente. Persevera y triunfarás.
. Sonríe. Deja que tu risa sea tu arma contra las heridas ya que es la mayor fuente de poder que podemos tener. Creo que hay que perder el miedo a los prejuicios que caen sobre la gente que se ríe frecuentemente y los acusa de falta de seriedad. Si es así, prefiero ser tomada por payaso ya que cuando no puedo sonreír no me siento del todo plena. Elije reír a llorar.
. Por último, entiende que eres la suma total de tus opciones, y con la motivación apropiada y el esfuerzo necesario, puedes ser lo que te propongas. De ti depende la elección. Atrévete. No dejes que nada ni nadie se entrometa en tú camino, y jamás pierdas las ganas ni la esperanza, ya que, como dijo Ernesto Sábato una vez, el mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.
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